Lecciones de Paciencia

Hace unos 6 meses, estaba conduciendo por la carreta que va de Bogota a Villa de Leyva, iba con mi esposo, tenia tantas ganas de llegar y de mostrarle a mi esposo lo increíble que era, que mi ansiedad me dominaba, pero aun así no venia lo suficientemente rápido como para asustarse, pero era de noche, llovía, la carretera no tenia luz, no había señalización  y, como por variar la gente que venia en el sentido contrario de la carreta en su mayoría traía luces altas, cosas que es bastante incomoda sobretodo el mi caso que soy fotosensible; derrepente  dos camionetas frente a nosotros una tratando de pasar a la otra y ambas con luces altas, y por un lapso de 4 segundos quedé completamente ciega, dejé de ver la carretera. Detrás mío venia un carro, razón por la cual no frené en seco para que no me chocara, pero nos salimos de la carretera y por alguna razón divina un puente que daba a un precipicio nos detuvo…. el carro quedo colgando, se le rompió el eje y ya no se podía mover, con mucho cuidado de no perder el equilibrio salimos del carro, pero con la certeza que en cualquier momento se podía ir al vacío. Por suerte estábamos bien, solo había sido el susto y bueno de allí seguía el dispendioso trabajo de tener que llamar una grúa fuera de la ciudad de cobertura, pagar, quedar sin paseo etc. Esa noche por razones obvias no podíamos dormir, entre la adrenalina y la cabeza dando vueltas preguntándose que había pasado pero sobretodo que había que aprender de todo esto. Mi conclusión fue apenas obvia, la vida nos estaba diciendo que paramos un poco el acelere, que fuéramos con calma y aunque lo entendí no le di mucha importancia. Tres días después  ya en Bogota mi esposo fue atropellado en su bicicleta por una persona que se voló un pare y p el tampoco frenó por que iba de afan. Lo llevaron a la clínica, gracias al cielo no tenia ninguna contusión en la cabeza, pero si recibió un golpe súper duro en su pierna izquierda y se rompió la tibia, lo operaron y quedo algo enrasado con el hombre  bionico pero estaba vivo, de ahí en adelante fue una prueba de paciencia,  de nuevo la vida nos estaba diciendo que debíamos tomarla la calma, a el por no frenar y llevar afán y a mi por ser la que lo cuidaba y hacia todo por el por que no podía moverse de la cama y así fue durante dos largos meses, en los que el estaba en una cama sin poder pararse, solo lo hacia para su terapia diaria, mientras tanto yo madrugaba a dejar su desayuno listo, ir a grabar, regresar y seguir siendo mamá, esposa, amiga en fin… todo me indicaba paciencia, esta vez le hice un poco mas de caso a las señales claras de la vida.

Después de tanto revuelo y aventuras en nuestra vida decidimos que era hora de hacer un viaje para descansar y dimos con una isla paradisiaca en donde su lema principal era: cero estrés! todo iba con tanta calma que logró hacer que yo bajara mi acelere y entender en el ” acá y ahora” así que decidí disfrutarlo, y por una semana fue perfecto, pero cuando aterrizamos en Bogota en el caos y el bullicio hubiera parecido que mi botón de paciencia y afán se hubiera encendido pero esta vez con mas poder, ese botón había hecho un upgrade, así que de nuevo me di cuenta que de lo infeliz que me hacia no tener paciencia y de lo mucho que me estaba perdiendo de la vida. Pero ahora venia otro “problema”, se denomina: estar cesante! oh no! no tener trabajo y no saber cuando lo tendrás te llena la cabeza de vídeos locos y tienes dos opciones: o te disfrutas ese tiempo que la vida te esta dando para relajarte o te estresas y terminas haciendo algo que no te gusta. Empecé con la segunda opción, aun no entiendo por que; pero ya estaba considerando hacer proyectos y cosas que no me gustaban, pero de nuevo la vida me dijo: Hey Maria para un momento y piensa, respira y veras que todo se resuelve. Así que como pocas veces lo he hecho confíe en mi instinto inicial y paré… pocos días después me llamaron a decirme que debía viajar a Caracas Venezuela a grabar una serie de acción para estados Unidos. Cual fue mi reacción primaria?? IMPACIENCIA! por que no sabia nada del proyecto y quería saberlo YA todo, quería saber como me llevaria a mi familia, que pasaría con todo y una vez mas la vida me dijo: hey tomatela suave. Finalmente acepte y aquí estoy, escribiendo desde una habitación de hotel en Caracas, acomodandome y reconociendo el lugar, buscando apartamento y adaptandome a todo, y por obvias razones, de clima, educación y demás la vida acá es a otros ritmos, muy lentos para mi gusto y me da tanta risa por que la vida sigue empeñandose en decirme que pare y viva sin perderme del mundo

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